En un parto vaginal rutinario, la primera visión que tendrá de su hijo será la coronilla, en cuanto salga la cabeza, el obstetra, succionará la nariz y la boca de su bebé, y este tomara la primer bocanada de aire, por el contrario de lo que se hacia antes, no hace falta que nadie le pegue en las nalgas o le dé una cachetada para que el empiece a respirar, ni tampoco es imprescindible que llore, muchos bebés al nacer, hacen su primera inspiración sin soltar el llanto.
Completada la parte más difícil del parto, suele haber una pausa antes del último empujón, que permite que el resto del cuerpo del bebé, mucho más estrecho que la cabeza , salga al exterior y sea recogido por los brazos del doctor, para luego entregárselo a la madre.
Aunque haya visto muchas fotos de bebés recién nacido les aseguro que la primera mirada de vuestro hijo es incomparable con nada, él mirará con mucha curiosidad, estará sumamente alerta y será muy receptivo a la voz de su madre, al primer contacto y a su calor. Es importante que aproveche este momento que solo durará unas horas, para acariciarlo, hablarle y contemplarle, ya que acaba de llegar al mundo.
Muchas veces al nacer el bebé, puede estar recubierto por una sustancia cremosa denominada Vérnix, ésta es una cubierta protectora que se produce al final del embarazo por las glándulas sebáceas del feto, también puede estar impregnado de líquido amniótico, además si en el parto ha habido episiotomía,(corte quirurgico) o rotura de tejidos de la zona vaginal, es posible que el niño nazca cubierto de sangre, y su carita y piel, pueden estar bastante arrugadas, debido a la presión del parto y la humedad.
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